lunes, 26 de marzo de 2012

De fantasmas y vendavales

¡Hola a todos! El siguiente relato para el proyecto del mes de marzo de Adictos a la escritura, está creado a partir de la frase de Bess, a quien agradezco y notifico, es la que se encuentra en rojo. Y bueno, la historia, realmente es un capricho propio: digamos que es un Mary Sue inspirado en Kvothe, el protagonista de la trilogía Crónica del asesino de reyes de Patrick Rothfuss. Una combinación perversa que sólo espero, resulte comprensible.

DE FANTASMAS Y VENDAVALES.
El hombre que está al fondo de la biblioteca parece tan solo, desvalido, como un héroe en decadencia. Y eso, es exactamente lo que es.
Aquel hombre intenta esconderse del mundo únicamente detrás de un libro; pero al ser consciente de todo el esfuerzo que pone en esa tarea, me remuevo en la silla, incómoda e intentando aceptar que me es imposible leer el título que acarician los dedos de su mano izquierda.
Ese hombre, a estas alturas, sabe bien que varias personas le vemos con insistencia, pero gracias a las altas cubiertas del tomo que tiene entre las manos, le es fácil ignorarnos. Aunque no lo quiera, prefiere fingir que su muralla nos coloca en un mundo aparte.
El hombre que está al fondo de la biblioteca forma parte de mi vida, o mejor dicho, significa gran parte de ella. Sé que está cansado y por eso es que respeto la necesidad que tiene de encontrar su universo dentro del universo mismo. Preocupada, trato de concentrarme en la lectura que reposa sobre las palmas de mis manos, pero una protesta acuciante se instala en mi estómago y, en automático, dirijo la mirada hacia él.
No es necesario componer un gesto de súplica, pues él ya me mira por encima del libro de título desconocido. Sus ojos acarician los míos, sé que desea besarme, que sólo eso considera el alivio para su gran dolor. Sin embargo, me limito a dedicarle una sonrisa impía, pues no quiero externar mi inquietud... Pero es muy difícil engañarlo y en respuesta a mi poco tacto, da una cabezada en señal de asentimiento. Yo, a mi vez, muestro mi negativa moviendo la cabeza de izquierda a derecha, imperceptiblemente, para que nada más él pueda notarlo.
Vuelve a asentir. Esta vez sé que en verdad me necesita.
—¿Quieres que nos retiremos? —le ofrezco salir de la biblioteca, apenas he alcanzado su mesa.
—No… solo quiero mostrarte algo golpea con la palma el lugar que tiene a su lado y yo tomo asiento.
—¿Cómo se llama el libro? —finalmente puedo poner en palabras mi deseo superficial de hace unos momentos.
¿Cómo crees? me reta.
En lugar de pensar en un título adecuado para la apariencia y la ocasión, me quedo absorta en un mechón de su cabello que le cae por un costado, con las puntas apoyándose en la parte interior de su mejilla.
Su cuerpo y su rostro siempre me han resultado una mezcla solemne, pero su cabello rojo es intransigente, como si al igual que algunos dioses de la antigüedad, llevara allí toda su fuerza. Es algo que me hace relacionarlo con el fuego, aunque no ignoro el hecho de que, con sus manos, puede incendiarlo todo.
—"La llama que terminó con el mundo antiguo" —improviso con poca inteligencia.
Ahora, es él quien se remueve nervioso y cierra el libro en un solo movimiento.
—Yo… lo siento logro articular.
—Sabes que no es culpa tuya —se aprieta el puente de la nariz con el dedo pulgar y el índice, visiblemente cansado.
—¿Qué es lo que querías mostrarme? —cuestiono para que recupere el ánimo de antes.
—Era una tontería —me mira con tal embeleso, que todavía provoca mi sonrojo.
—Nada que desees lo es, y lo sabes —sonrío con discreción. Por un segundo, parece que la biblioteca ha recuperado su instigado ambiente.
—Simplemente es un diagrama —de nuevo dirige su atención hacia el libro, busca sin problemas la página que observaba y cae en cuenta de lo que me había preguntado. Por cierto, se titula "Secretos del fuego y del viento. La destrucción del mundo antiguo"... Así que no estabas tan alejada del todo, tal vez por eso fue que me afectó —puntualiza, y me siento aún más culpable.
Miro el diagrama que quería enseñarme y no lo creo: es un esquema complejo que él diseñó, prácticamente en los inicios de su instrucción. Dicho esquema revela la estructura y el procedimiento de creación, de un conocido y asediado amuleto.
—¡¿Por qué no está tu nombre?! —pregunto indignada.
—Lo que más me preocupa, no es que reconozcan mi obra, sino que esté impreso y que digan que es una ensoñación, cosa que invita, indudablemente, a ponerlo en práctica.
—¿Piensas hacer algo? indago sobre el terreno, aunque ya sé lo que encontraré.
—Eso sería como hacer señales de humo —acepto sus palabras en silencio.
—Lo sé —. Me siento obligada a rectificarlo con el habla, pero de inmediato le beso con delicadeza la comisura de los labios.
—Sería como ponerme en la mira de todos mis enemigos —agrega con seriedad y complicidad a la vez, así que lo beso de lleno en los labios, tratando de consolarlo.
»»Eso significaría perderte —suelta las palabras de tal modo, que no me es posible evadirle, no esta vez.
—Lo que me cuesta entender —confieso—, es cómo es que me quieres si no soy parte de tu pasado, ni conozco nada de éste —y después susurro en su oído—: Sé que eres el responsable de esa destrucción, pero tengo la impresión de que cualquier cosa que hayas hecho antes, habrá sido siempre por una buena razón. Nada más —de manera pícara le doy pequeños besos en la oreja.
—Que no sepas nada, es parte de esa destrucción. Tú eres lo único que tengo, lo más puro, la mujer que sin conocer mi pasado, me acepta tal y como soy. Eres la luz que se queda a iluminar las noches en que tengo pesadillas, quien ama a mi lastimado corazón, más que a mi propio nombre —. Se levanta y lanza con desprecio aquel ejemplar, hacia uno de los carritos rústicos con que trasladan los libros de aquí para allá. Se gira y me ofrece una mano, como en señal de retirada.
—Tienes razón —acepto su mano—, debemos irnos antes de que vuelva ese ridículo despliegue de tu naturaleza romántica —. Y, a pesar de que no está bien visto entre la gente, volvemos a besarnos.
El carruaje llega apenas lo solicitamos, y ya dentro, miramos por la ventanilla hacia la entrada de la biblioteca... como si ahí dejáramos una parte importante de nosotros. Y con su abrazo, decido que prefiero vivir con un fantasma cálido y tangible, que con un vendaval que me arrastre hasta apagar mi voz.

13 comentarios:

  1. Interesante tu relato, Athena. Tengo los dos primeros libros de la trilogía que nombras, pero aún no he leído nada, así que para mí este ha sido como un relato nuevo.
    Me ha gustado ^^

    ¡un beso!

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  2. Como no he leido los libros que mencionas me sumerjo en el relato como algo completamente nuevo y me ha gustado mucho

    Besos

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  3. muy bonito relato, te sigo, un beso

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  4. Me ha encantado el relato, y la verdad es que como no me he leído los libros de Kvothe, no puedo opinar sobre la implicación de esa historia sobre tu relato. Pero tu narración me ha encantado. El último párrafo es genial. Besos

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  5. Realmente muy interesante!
    Tampoco he leído el libro que dices pero tu relato quedó espectacular.
    Ahora me quedé con la curiosidad...
    Gracias por compartir.

    Saludos!!

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  6. Athena: Para mí resulta un tanto insólito tu relato, aún cuando entiendo a medias la interesante trama. Podría decir que tu estilo se parece un poco al de Elizabeth Kostova, que escribió "La historiadora", es un estilo intrigante y lleno de misterio que me gusta y me atrae.
    Gracias por compartir tus letras: Doña Ku

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  7. Hola, Athena!

    Estoy muy contenta de leer tu relato, pues con el paso de los meses me siento feliz de ver cuánto has avanzado en la escritura y como siempre nos brindas relatos originales. Por los éxitos alcanzados!!
    Te felicito por ello, y te diré que el relato me encantó. Yo conozco la historia, aunque aún no la leo (mi mejor amiga ama los libros de Ruthfuss y ya me los sé de memoria sin leerlos, jeje), y me animo a recomendarte a Robin Hobb, quien seguro te gustará mucho.
    Por cierto, respecto a lo que hay que revisar hay pequeños detalles, algunos de puntuación y otras pequeñas expresiones, como cuando dices "con el silencio" y que quizás debería ser "en silencio". Y cuando pones entre paréntesis que él tiene el libro entre las manos, creo que mejor sería sacarlos y dejar la frase intacta.

    Besos y a seguir creciendo!! :-D

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  8. desconozco el libro pero el relato me gustó mucho

    un abrazo

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  9. yo sí que los he leído y veo cierta influencia, pero muy difusa ^^ Me ha gustado mucho el relato

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  10. T_T yo no he leido aún esos libros,pero Athena, me gustó el relato,como siempre eres tan intachable para escribir que siento que me falta tanto para estar a sus alturas jajaj pero no importa, ya te agarraré de los pies y notarás que te voy pillando XD

    Felicitaciones~

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  11. Adoro el nombre del viento, el temor de un hombre sabio me toca leerlo ahora, en semana santa (no tuve mucho tiempo en estos meses, con tanto exámen :S), de verdad son unos libros que hay que disfrutar despacio, maravillarte con cada escena. Y tú has cogido un Kote- Cuoz- Khote, algo distinto, retraído como el posadero, cansado y hastiado, pero parece más juvenil, como cuenta en su historia... Ya me gustaría a mí encontrármelo, como has hecho tú ;) me gustó el relato, a pesar de que nunca disfruté los "fics" en los que la protagonista es la autora que se encuentra al personaje famoso xD me parecen un poco egocéntricos... pero el tuyo está bien, nos muestras a Khote como es ahora, pero con la esperanza de un futuro mejor ^^

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  12. Yo tampoco he leído esos libros, así que habrá que buscarlos. Me ha gustado la manera en que te expresas, te envuelve en la lectura y no te das cuenta de que has terminado de leer hasta que llegas al final.
    ¡Me ha gustado!
    ¡Un beso!

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  13. No he leido los libros que dices, pero me ha gustado mucho el relato por todo el misterio que traza, es que iba leyendo sin parpadear :) ¡saludos! y ¡gracias por tan magnifico relato!

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